Con el Abarth 500e, la deportividad eléctrica es Misión: Posible

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Con el Abarth 500e, la deportividad eléctrica es Misión: Posible

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Ethan Hunt y su equipo tienen por delante una nueva Misión: Imposible, que va a estrenarse en cines el próximo 12 de julio. La séptima entrega se titula “Misión: Imposible – Sentencia Mortal Parte Uno” y, como es habitual en la saga, habrá mucha acción, persecuciones sobre ruedas, lucha, disparos y frases lapidarias. El nuevo Abarth 500e forma parte de la promoción de la película, o la película del coche, o las dos a la vez.

Fiel al espíritu de la marca, que representa la accesibilidad de los coches deportivos -en parte, por basarse en modelos de gran serie-, el Abarth 500e es una bombita de bolsillo: 155 CV, par instantáneo y solo 3,63 metros de largo. Con sus baterías de 42 kWh tiene una autonomía razonable, 264 km, así como una aceleración bastante detence, 100 km/h en 7 segundos, y recarga hasta a 85 kW.

El Abarth 500e no aparece en la película, aunque sí uno de sus ilustres antepasados, el Fiat Nuova 500 de 1957, presentado tal día como hoy, hace ya 66 años. La magia de la cámara convierte al venerable utilitario bicilíndrico en el Abarth 500e, para convertir la movilidad eléctrica en una Misión: Posible con emisiones: imposibles. Escenas originales del metraje se intercalan con tomas del Abarth 500e circulando por la ciudad eterna, Roma.

Aunque los más jóvenes conocen la saga de películas iniciada en 1996, hay que recordar que Misión: Imposible es más bien un producto televisivo de la generación anterior. Todo comenzó con una teleserie en 1966, emitida por la CBS de EEUU, que duró 171 episodios y hasta la temporada de 1973. La mítica sintonía de Lalo Schifrin se ha mantenido hasta nuestros días -y por supuesto, sale tanto en el anuncio del 500e, como en el tráiler-.

En 1988 hubo una segunda serie de televisión, pero duró menos, 35 episodios hasta 1990. Aparte tenemos que mencionar dos largometrajes, “Mission Impossible Versus the Mob” (1968) para televisión, y “Target: Harry” (1969). Como podemos apreciar, tanto el Abarth 500e como Misión: Imposible tienen en común una larga tradición, aunque hayan cambiado las caras.

En la última película no faltará la marca personal de Tom Cruise, por supuesto: el tiempo pasa para todo el mundo, menos para él, que acaba de cumplir 60 años (ayer, de hecho) solo a efectos administrativos. En la última entrega veremos algún rostro conocido de las películas anteriores, como Luther Stickell -interpretado por Ving Rhames- o Eugene Kittridge -Henry Czerny-.

Tráiler oficial de “Misión: Imposible – Sentencia Mortal Parte Uno”

Además del tráiler, ahí va el argumento. En “Misión: Imposible – Sentencia Mortal Parte Uno”, Ethan Hunt y su equipo de la IMF se embarcan en su misión más peligrosa hasta la fecha: localizar una nueva y aterradora arma que amenaza a toda la humanidad antes de que caiga en las manos equivocadas.

Con el control del futuro y el destino del mundo en juego, y fuerzas oscuras del pasado de Ethan acercándose, comienza una carrera mortal alrededor del globo. Enfrentado a un enemigo misterioso y todopoderoso, Ethan se ve obligado a considerar que nada puede importar más que su misión, ni siquiera las vidas de aquellos que más le importan.

El argumento suena familiar, desde luego. Y tampoco se cierra la saga aquí, huele a “Misión: Imposible – Sentencia Mortal Parte Dos”.

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